No es que nuestro pueblo paraguayo haya permanecido tranquilo ante el terrorismo de la dictadura de Strossner, al contrario buscó siempre la manera de resistirse a través de varios actores sociales. Uno de esos actores sociales son las Ligas Agrarias Cristianas. Que consistía en una experiencia organizativa cuyos frutos se perciben hasta hoy en las organizaciones campesinas. Sólo duró unos dieciséis años.
A lo largo de los 60, nacieron en diversas circunstancias, pero siempre buscando la promoción de los pequeños productores agrícolas. Algunas características comunes de las ligas eran:
· Partir de la realidad: se caracterizaron por un análisis crítico de la realidad que le estaba tocando vivir, y esto no les cayó del todo bien a las autoridades políticas.
A pesar de la diversidad de corrientes y otros que había entre los paraguayos, lograron converger en un punto común que era justamente la realidad crítica que estaban viviendo y todos coincidieron en que debía cambiar.
Entre los 50 o más problemas que se anotaban, los más comunes eran la ignorancia, la falta de dinero y el individualismo o falta de organización que imperaba. A partir de esto, se organizaron para resolver los problemas y surgieron emprendimientos interesantes como: la charla comunitaria, almacén de consumo, comercialización conjunta y otros.
· La chacra comunitaria: era justamente para empezar a poseer algo de capital. Se caracterizaba por el trabajo comunitario impresionante; eran las famosas “minga” o el “ojopói”. El mismo nombre le daba asco a los que veían comunismo por todas partes. Mientras tanto esto creaba y reforzaba los lazos de unión entre aquellos compatriotas.
· Almacén de consumo: fruto de la fraternidad surge este valioso emprendimiento que les facilitó comprar los productos de la canasta familiar a un costo mucho menor al que les vendía los comerciantes. Estos últimos los acusaban de “comunistas”, y por eso los campesinos eran perseguidos.
· Comercialización conjunta: la manera individual de comercializar no les convenía a los campesinos, puesto que eran explotados sutilmente. Los agricultores organizados juntaban sus productos hasta tener un volumen interesante lo que les permitía una bonificación, tipo un aguinaldo.
Jejui: Una experiencia de vida comunitaria
En mayo de 1969, se fueron asentando en el departamento de San Pedro, algunas familias que luego ascendieron a 33, de manera legal, gracias a la generosidad de los terratenientes.
Entre los años 1969 y 1975, hubo algunas acciones promovidas por las Ligas Agrarias Cristianas en medio de la “Comunidad Jejúi” que consistió en la adopción como forma de vida social el sistema comunitario, sustentando su economía en la tenencia y producción asociativa de tierra.
Entre los años 71 y 75, la comunidad se convirtió en el centro de coordinación y extensión de las organizaciones. La gente que los apoyaban eran sacerdotes, ya que en aquel tiempo promovían la pastoral campesiana.
Represión y desalojo: el estilo de vida, mencionada anteriormente, fue motivo suficiente para los represores que en nombre de la ley actuaron violentamente con el ataque a la comunidad, apresando a 600 personas y deteniendo a 30 campesinos que luego fueron torturados. También los sacerdotes que estaban con ellos fueron violentados, sufriendo la misma suerte. Incluso algunos quedaron traumados severamente hasta tal punto de volverse enfermos mentales. Consecuencia obvia de todo esto, fue el desalojo. Esto está documentado en las ediciones de 1975 del periódico Sendero, vocero de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP).
La persecución y el exterminio: lo anterior fue sólo el inicio y no pararon hasta llegar al total exterminio. Por su parte, los campesinos hicieron un análisis de la realidad a la luz de la Fe Cristiana. Buscaban “vivir como hermanos”. Entonces, ¿por qué eran perseguidos? Señalamos algunas causas:
· Los comerciantes afectados y valiéndose de las autoridades política y policiales hicieron campaña contra las Ligas.
· Al autonomizarse, los campesinos ya estaban esclavizados por los partidos políticos y podían ver la realidad desde una nueva perspectiva. La Ligas eran independientes de las instituciones estatales. Iban perdiendo el miedo, ya que la unidad de muchos les daba mucha seguridad en lo que emprendían. Todo esto era motivo de ir en contra de esto que se estaba gestando y “volviéndose poderosos”.
· El conflicto del Gobierno con la Iglesia. El Gobierno veía estas organizaciones como obra de la Iglesia, y reaccionó expulsando incluso a algunos sacerdotes del país.
· La creciente politización de los campesinos desde 1973. Lo que les llevó a aliarse con otras organizaciones y viendo así como posible el cambio en el país.
Mi opinión acerca de todo esto es el siguiente: Me parece que esto fue un ejemplo de que si nos organizamos podemos llegar muy lejos, esto sí es ejemplo de cambio posible. Entonces, ¿por qué hoy en día los paraguayos somos tan “ñembotavy”? Será que es mi impresión nomás o en realidad las organizaciones campesinas de hoy no tienen nada de semejante a estas Ligas, porque se han ganado la fama de que no quieren trabajar y sólo piden tierras para luego venderlas. Me admira saber que esta gente de las Ligas Agrarias Cristianas, a pesar de su situación particular, de la realidad que estaban viviendo, supieron salir adelante; lastimosamente fueron brutalmente reprimidos. Hoy en día, ¿qué nos impide ser como ellos y buscar “vivir como hermanos”, construir una sociedad mejor para todos?
Fuente: EL AUTORITARISMO EN LA HISTORIA RECIENTE DEL PARAGUAY. Comisión de Verdad y Justicia. Ministerio de Educación y Cultura. Presidencia de la República del Paraguay. Págs. 36-39.
Está muy lindo tu trabajo che, te felicitoo
ResponderEliminarGracias, che.
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