jueves, 24 de septiembre de 2009

La escuelita campesina

Las escuelitas campesinas

Los campesinos organizados se dieron cuenta de que la educación oficial servía poco o nada para sus hijos. Algunas expresiones decían: “Nosotros hablamos en guaraní y en la escuela nos hablan en castellano, idioma que no conocemos y por eso nos aplazan en Lenguaje; nos quedamos mudos porque nos prohíben hablar nuestra propia lengua. Nosotros trabajamos en la chacra pero en la escuela no recibimos ningún aprendizaje referente a nuestro trabajo de cada día. Nos alimentamos de lo que producimos pero no nos enseñan cómo aprovechar esos productos. Además, se dice que es una educación gratuita y obligatoria, pero en la práctica tenemos muchos gastos”.

Esta forma de expresarse de estos grupos organizados me hace pensar que nace de ellos a partir de la propia experiencia vivida y diría sufrida durante mucho tiempo, sin que se les ilumine o se les enseñe lo que realmente debería enseñar como expresan ellos mismos.

En suma, la educación oficial, no tenía en cuenta la realidad –económica, social, familiar– del educando y por tanto, era educación alienante (que no hace ver la propia realidad para juzgarla, cambiar lo que está mal y fortalecer lo que está bien), no convenía para el Paraguay.

Esta frase “alienante” creo que va mucho con la realidad en que vivían los campesinos, ellos no eran más que un producto de un sistema represivo alienante, que vivían en la penumbra, no veían claro ni su propia vida, no conocían su porvenir.

Estas reflexiones llevaron a los integrantes de las Ligas Agrarias a pensar en tener sus propias escuelas, que luego serían llamadas “Escuelitas Campesinas”. Éstas funcionaron, sobre todo, entre los años 1970 - 1974.

Apenas funcionaron cuatro a cinco años estas instituciones creadas a partir de las necesidades que experimentaban estos grupos organizados, esto me hace pensar que habrá sido por represión, o sea más directamente, fueron cerradas o suspendidas por el Jefe de Estado, porque sería un peligro para el Estado como habrán fundamentado según el régimen político que regía en ese momento.

Por múltiples caminos y circunstancias los grupos iban descubriendo que había estrecha relación entre esta educación tradicional y un conjunto de hechos, valores y actitudes que dominaban y orientaban en muchos aspectos nuestro modo de ser nacional. De ella dependen de alguna manera la mentalidad egoísta y utilitaria; el hecho de ser incapaz de apreciar el propio idioma, el mismo terruño y la propia clase social. En efecto, ellos constataban que los dibujos, temas y lenguaje de los textos y manuales, los gestos y conceptos, eran propios de sectores urbanos y de la clase económica acomodada y no de los campesinos.
Estas constataciones, amén de la misma ausencia de escuelas en muchos lugares, deben considerarse entre los factores determinantes de la aparición y también de las posteriores dificultades de las escuelitas campesinas.

Se entiende en este apartado que, iban despertándose estos grupos, seguramente algún líder entre ellos fue iluminando sobre las cuestiones que se experimentaba, que era la realidad en que vivían.

El coordinador o “pytyvöhára”

El pytyvöhára es capacitado en jornadas de estudio, organizadas por las bases y realizadas por especialistas en educación y líderes del movimiento. Los temas generales giran en torno a la realidad campesina, sicología del niño y del joven campesino, pedagogía y metodología del aprendizaje, organización de escuelas campesinas, planificación y programación de temas escolares.

El pytyvöhára, aun cuando tiene conciencia de su conocimiento o experiencia mayor que la de los niños, jamás se presenta ante ellos como superior sino como un servidor, o, en el mejor de los casos, como un recurso cualificado, porque está convencido de que él mismo irá creciendo en conocimientos y experiencia durante el periodo escolar.

Qué importante fue esta forma de ver la realidad y la necesidad del mismo grupo, de la sociedad campesina, reconocieron sus propias limitaciones y las de los niños y jóvenes, y se preocuparon por formarse y formar a los demás. El deseo de superación fue fuerte, a pesar de las duras represiones que experimentaban se disponían a formarse para poder obtener un futuro mejor, y así poder heredar una vida más digna a sus hijos.

Metodología utilizada

Con los temas tomados de la vida ordinaria, se procura despertar el interés de los niños en un clima de diálogo y de común participación. De ese modo, el aprendizaje de la lectura, la escritura y la matemática, aparece como importante pero no como lo principal. Se considera que ni la lectura ni la escritura sirven finalmente cuando se carece de una comprensión crítica de los mismos conocimientos y de una conciencia crítica en la percepción del mundo

La palabra que es aprendida sólo como asociación de signos, es estática y muerta. La palabra aprendida en el contexto mencionado, no sólo es aprendida sino que es comprendida, se la siente útil, se la rescata viva. Por ejemplo, en una zona donde el río crece mucho en determinadas épocas, una palabra motivadora puede ser inundación.

Efectos educativos:
De la educación practicada por las Ligas Agrarias se puede señalar estos efectos:
§ Revalorización de la persona, por el sólo hecho de ser persona toda persona tiene dignidad y derechos (el ser por encima del tener).
Visión globalizante. Una persona tiene muchas necesidades materiales y espirituales. Se encara esas necesidades sin hacer distinción entre cuerpo y espíritu.
Relaciones nuevas, estructuras nuevas, al renovarse la persona también se renueva y mejora su relación con los demás.
Estilo de vida solidaria y fraternal, los vecinos se aman y se tratan como hermanos.
Participación de toda la familia: se incorporan a la organización los padres y también los hijos mayores y menores.

Recuperación de la cultura popular: minga, jopói, ñoandu, ñopytyvô. Los líderes aprenden a leer y escribir en guaraní. Surgen de ellos varias canciones nuevas que expresan sus nuevas experiencias (como la polka “Japaymína Compañero”, que cantan hasta hoy los grupos campesinos organizados).

Es una realidad campesina, me hago la pregunta, cómo pudieron ser tan valientes y qué decididos fueron para crear esa forma de crecer, de manera integral, tanto los líderes como los niños y jóvenes, quiénes les iluminaban para pensar de esa manera.

Muchas veces se piensa que no tienen la capacidad para crear todo un sistema pero al final cómo se organizan, la visión que tenían, yo diría que la propia experiencia les hacían maestros, a los líderes e incluso a los jóvenes y niños.


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